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La luz al Final/ The Light at the End

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La luz al Final

de Fernando Mendez

Hemos llegado a una encrucijada, a un punto de inflexión: de aquí en adelante nos dedicaremos a reconstruir nuestras instituciones. Los cuatro años de Donald Trump serán un triste paréntesis en la historia de esta nación. Este período ha sido tan divisivo que algunos comentaristas están preocupados de que puedan convertirse en una parte permanente de nuestro tejido social, una mancha oscura como la esclavitud y el racismo endémico que Trump explotó.

Otros señalan el poder de la presidencia para cambiar el tono, para orientar nuestra conversación hacia un diálogo más constructivo en el que aceptemos los puntos de vista y opiniones de la otra parte sobre el rumbo a seguir. Tal vez haya la proverbial luz al final del túnel.

Esta elección estableció un nuevo récord para el número de votos emitidos: más de 145 millones. Joe Biden recibió 4 millones de votos más que Donald Trump, pero el conteo final agregará más votos. El colegio electoral tampoco es el conteo final con 279 votos. Más que suficiente sobre el mínimo requerido de 270. Trump, su familia, Rudy Giuliani, y millones de simpatizantes afirman que la elección fue robada, pero nadie ha presentado pruebas tangibles.

Trump ha amenazado con iniciar una serie de demandas en todo el país para impugnar los resultados en algunos estados, pero los conocedores nos dirán que no se pueden invalidar suficientes votos para cambiar el resultado. Biden y Kamala Harris dieron sus discursos de victoria, pero Trump no ha cedido y ha tuiteado en mayúsculas que ganó y que esta elección no ha terminado. Lo que se necesita ahora es el coraje de los líderes republicanos para ir a la Casa Blanca de la forma en que Barry Goldwater, Hugh Scott y John Rhodes le dijeron a Nixon que no tenía el apoyo para sobrevivir al proceso de juicio político.

Desafortunadamente para nosotros, no hay nadie en el Senado o la Cámara de Representantes de los Estados Unidos con la columna vertebral para enfrentar a Trump. Todos temen, con razón, lo que pueda hacerles en sus distritos. Saben lo que este presidente es capaz de hacer para castigarlos por su deslealtad. Podría dar rienda suelta a sus seguidores para destruir su reputación y poner fin a sus carreras.

En este punto, nuestra esperanza es que uno o más de ellos sigan a Mitt Romney y le digan a Trump que “está dañando la causa de la libertad”, agregando la advertencia que sus diatribas inflaman “pasiones destructivas y peligrosas”. Al momento de escribir este artículo, no hay informes de comunicaciones entre los rivales.

A Donald Trump no le gustan los perdedores, y ciertamente no puede contemplar que él es uno. Hay un informe de que Jared Kushner, el modelo del nepotismo, está tratando de convencer a su suegro de que conceda las elecciones. Por el bien de la calma en todo el país y el regreso a la normalidad, esperemos que tenga éxito.

The Light at the End

by Fernando Mendez

We have come to a crossroads, an inflection point–from here on we will engage in rebuilding our institutions. The four years of Donald Trump will be a sad parenthesis in the history of this nation. This period has been so divisive some commentators are concerned they could become a permanent part of our social fabric, a dark stain like slavery and the endemic racism Trump exploited.

Others point to the power of the presidency to change the tone, to direct our conversation to a more constructive dialogue in which we accept the other side’s views and opinions about the course to follow. Maybe there will be the proverbial light at the end of the tunnel.

This election set a new record for the number of votes cast–over 145 million. Joe Biden received 4 million more votes than Donald Trump, but the final count will add more votes. The electoral college is also not the final count with 279 votes. More than enough over the required minimum of 270. Trump, his family, Rudy Giuliani, and millions of supporters are claiming the election was stolen, but nobody has presented tangible proof.

Trump has threatened to start a slew of lawsuits across the country to challenge the results in a few states, but those in the know will tell us that not enough votes can be invalidated to change the outcome. Biden and Kamala Harris gave their victory speeches but Trump has not conceded and has tweeted in all caps that he won, and that this election is not over. What is needed now, is the courage of Republican leaders to go to the White House the way Barry Goldwater, Hugh Scott, and John Rhodes, told Nixon he didn’t have the support to survive impeachment proceedings.

Unfortunately for us, there is nobody in the U.S. Senate or House with the backbone to confront Trump. They are all justifiably afraid of what he can do to them in their districts. They know what this president is capable of doing to punish them for their disloyalty. He might unleash his followers to destroy their reputations and end their careers.

At this point, our hope is that one or more of them will follow Mitt Romney, and tell Trump he “is damaging the cause of freedom,” adding ominously that his diatribes inflame “destructive and dangerous passions.”  As of this writing, there are no reports of any communications between the rivals.

Donald Trump doesn’t like losers, and he certainly can’t contemplate the idea for himself. There is a report that Jared Kushner, the poster boy for nepotism, is trying to convince his father-in-law to concede the election. For the sake of calm across the land, and a return to normalcy, let’s hope he succeeds.